La convivencia en cualquiera tipo de comunidad requiere el ejercicio diario de ciertas habilidades sociales, como deben ser el respeto y la tolerancia entre las personas y el seguimiento de unas normas mínimas reguladoras de los derechos y deberes de todos los miembros de la Comunidad Educativa de un centro (padres, alumnos, profesores y personal no docente). Estas normas mínimas van recogidas en un documento que elabora cada centro educativo y que se denomina Reglamento de Régimen Interno. Este documento emana del Proyecto educativo del propio centro y de la normativa por la cual se establecen los Derechos y Deberes de los alumnos.
De acuerdo con la legislación vigente, los centros educativos tienen autonomía, tanto para la delimitación de sus normas de convivencia como para establecer los mecanismos que permiten garantizar su cumplimiento.
Las normas de convivencia no son ajenas al centro, porque han sido elaboradas y adoptadas por el conjunto de la Comunidad Educativa. Se aprueba en Consejo Escolar y debe recoger las aportaciones de toda la Comunidad Educativa.
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